lunes, 31 de diciembre de 2012

Las uvas y el Año Nuevo

Y yo pregunto:

¿Qué es la uva?

La uva es una fruta.
"¡Ohhhhhhhhhh....que listo es este chico! Se nota que viene de universidad". No vayáis de listos que no lo sabíais. Lo más que seguramente supiérais es que viene de la vid y que es de muchos colores. Porque esa es otra, ¿sabíais que pueden ser negras, moradas, amarillas, doradas, púrpura, rosadas, marrones, anaranjadas o blancas, aunque estas últimas son realmente verdes...y que evolutivamente provienen de las uvas rojas con la mutación de dos genes que hace que no desarrollen antocianos, siendo estos los que dan la pigmentación. ¡¡TOMA YA, SABELOTODOS!!
Por último: como fruto seco se le llama pasa y destacar que crecen agrupadas en rácimos de 6 a 300 uvas. Gracias por usar wikipedia como fuente de inspirac...Ehhhh, no...Esto no. Quedaos hasta donde pone de 6 a 300 uvas. Hasta ahí. Gracias.

Y yo pregunto:

¿Qué es realmente la uva?

Un arma mortífera. Es equiparable a un rayo fulminante del cielo. Sí, sí, reíros...Primero son los truenos, es decir: ¡DANG! DANG! Las campanadas de la Puerta del Sol...¡DANG! DANG! Y de seguido, todos a engullir. Es fácil aparentemente, pues el ritmo nos lo marcan las campanadas, pero no es igual de fácil tragarlas sin atragantarse.

Y nos hemos saltado los cuartos. Tú crees que sabes cuáles son, pero tu madre ya se encargará de decirte: "No, no. Ésos no son los cuartos"....Mientras la abuela de turno se ha quitado su dentadura y depositado sus "dientes" en un hueco que la familia le reserva cada año para ello. La abuela no hace sino preparar más hueco para un almacenamiento mayor de las uvas. Es única en hacerlo y experta. No podrás competir con ella por mucho que quieras.

Con todo ello, acabamos con la boca llena mientras observamos a algún familiar que se las ha zampado todas. No debe faltar en la familia aquel que no toma uvas...En su lugar trozos de pan, lacasitos o pequeñas gominolas. La cuestión es asfixiarse con cualquier medio que se tenga a mano.

Y así terminamos el año: con la boca llena de uvas pues no nos las pudimos terminar al tiempo y expulsando pequeñas gotas del líquido de las uvas, llamémosle "líquido uvil", mientras intentamos brindar y decir: "GRONF, ÑIAM!! FELIDZZ AKLÑOOÑOO 20sddddwdGRONF....13!!"...¡Y se nos sale una de las uvas de la boca, rebelde ella, a explorar mundo!

Sea como fuere, este puede ser tu posible esquema de este año:

1ª UVA: Entra sincronizadamente en tu boca y en la de todos. Se consigue tragar a tiempo.

2ª UVA. Siguiendo a la primera. Sin dudar. Se traga correctamente.

3ª UVA: El gracioso de la familia hará un malabar con la uva. Temeremos por su vida. La lanza al vuelvo y la encesta en su boca.

4ª UVA: Empieza el nerviosismo y primeras risas. Pero las uvas consiguen mantenerse ordenamente al tiempo de las campanadas.

5ª UVA: El "líquido uvil" empieza a acumularse en un pequeño exceso. Las risas se empiezan a contagiar entre familiares.
 Por otro lado observas que tu madre tiene menos uvas en la mano que tú. Sabes lo que ha pasado: empezó a engullir en los cuartos puesto que no sabía muy bien cuando empezaban. En este mismo momento te lleva 1 o 2 uvas de ventaja, pero no debes preocuparte pues a pesar de ello será la última en terminárselas.

6ª UVA: ERROR FATAL...Se produce un atasco. Risas, abuela tramposa, tu hermana se ahoga...Hmmmm, algo marcha mal. Aún así, intentas meter más uvas en tu boca.

7ª UVA: Esta uva yo la tengo reservada este año a la memoria de alguien. ¿Y vosotros? ¿Seguís engullendo? ¡GUMIAS!

8º UVA: Nunca unas campanadas se hicieron tan largas. Ves el plato, recipiente o donde narices tenga la dichosa fruta asfixiante. Parece que se reproduzcan en el plato cuando apartas la vista a la tele.

9ª UVA: Tengo que enviar un mensaje de "Te quiero mucho" a un colega vía Whatsapp. ¿El por qué de este sin sentido? Quizá una posible borrachera, quizás. ¿Váis a buen ritmo?

10ª UVA: Sólo oyes la risa de tu hermana mientras se comporta como una fuente descontrolada. Mientras se descojona, el "liquido uvil" se sale de su boca como si de una cañería rota se tratase. Tú abres el paraguas para evitar que te salpique.
Al hacerlo pisas el rabo del gato, tiras la dentadura de la abuela, pierdes el ritmo de una uva y se te cuela sin permiso dos uvas a la vez por el gaznate.

11ª UVA: Tu padre ya terminó en el turno pasado y se está limpiando con la servilleta mientras ya le está dando a la copa. Tu madre en este momento sigue por la 6ª uva y se pregunta cuánta campanadas hay a las 00:00 horas y no se aclara contando los cuartos.
  Tú te has decidido, quizás por envidia, a emular a tu hermana en su magnífica interpretación de fuente viviente con zumo de uva. Lo consigues y entre risas te ahogas, poniéndote morado.
  Tu hermana sólo puede apretarse con la mano izquierda la tripa de la risa y con la derecha intenta...¡OJO!...¡INTENTA que las uvas no se escapen de su boca!

12 º UVA: La mayoría os estáis limpiando con la servilleta e intentando agarrar las copas mientras brindáis al unísono. A otro tiempo la abuela, que está intentando encontrar la dentadura que se calló al abrir el paraguas.


Con todo esto, sólo queda desearos  que las cosas os vayan mejor que este año. Me alegro todo lo acontecido en él, desde los amigos ganados a los perdidos. A los amores y desamores y como no, a las dificultades, las que te hacen crecer aunque sean traicioneras y desesperantes.
Y a tí Ara, que se te echa más de menos a cada año que pasa. "Un año más" está ya cargándose en el youtube 5 minutos antes de la cuenta atrás.

¡Os deseo lo mejor a todos! Yo por mi parte voy a pelar las uvas y quitar los pipos de las uvas, que si no, muero en el intento.

 ¡¡FELIZ AÑO 2013!!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El apagón eléctrico


Estaba teniendo yo un despertar mañanero tranquilo en casa cuando mi mano izquierda, compartiendo mi sopa madrugadora , busca torpemente el interruptor de la bombilla de la mesilla:

 *Click, click, click*
"Se habrá fundido. Voy a levantarme"
Así hago, comprobando inútilmente que la luz del pasillo, baño y cocina se unen a esta huelga delictiva...pero el general está intacto."Hmmm, this's suspicious...".
Mi pensamiento retarded de repente recuerda que nos iban a cortar la luz por mejoras en la instalación del edificio. Mola...
Me dispongo a salir hacia mi destino para recordar que vivir en un octavo a veces no es una ventaja. Comienzo a bajar las escaleras peldaño a peldaño...peldaño a peldaño...y ninguno se queda sin un recuerdo a la -CENSURADO- madre del -CENSURADO- electricista que decidió cortar la luz...

Todo esto comenzó y terminó a las 6:30. ¿Sería todo?


Tras el apagón de la mañana, se tenía previsto otro de 16:00 a 19:00 horas. Un apagón que nunca llegó…¿o sí?



*          *          *

Tras llegar de “estudiar” y a pesar de la temprana proximidad a la hora prefijada, esto es, las 16:00 horas, me decidí a subir en ascensor, poniendo en un gran peligro mi vida a riesgo de quedarme atascado entre plantas. No, por favor, basta…No elogiéis todos a la vez. Llamadme valiente, porque lo soy: de pequeño me daban miedo los ascensores y la idea de quedarse dentro, parado, me daba auténtico terror.

Comí e inmediatamente salí a por unas calvas a una tienda de broma. Sí, calvas, de ésas que se ponen en la cabeza para simular calvicie. Cada uno tiene sus gustos, ése debe ser el mío. Superficiales…
Ya dada la hora y debido a que no habían cortado la luz, esta vez sí que bajé las escaleras pasito a pasito por si acaso. Que decir que el trayecto hasta la tienda fue corto y debido a que no tengo una barba frondosa, también compré barbas postizas de pirata para mi colección personal.

Con todo volví al hogar para fomentar los endebles músculos de mis piernas huesudas y en plena ascensión comprendí que vivir en un octavo no da para muchos amigos. La gente no sale como en los maratones que vemos en televisión  a darte una palmada, ni una botella de agua pese a que tu lengua se sale de tu boca pidiendo un tiempo muerto. No…aquí no hay aplausos ni ánimos. ¡¡Ni siquiera un abucheo!! Sólo tú y tu enemiga: LA ESCALERA.
Pero ya era la tercera vez que subía en lo que iba de día. Estaba preparado para el reto, así que sólo por curiosidad, me puse a contar los peldaños…No debí hacerlo, craso error.
Si alguna vez pensáis hacer esto acordaros de la ley: “La escalera sangrante”.
 Dicha ley establece lo siguiente:

 “La sangre bombeada directamente a los gemelos de las piernas es directa e inmediatamente igual en valor a la que pierde tu cerebro por escalera subida”.


Esto es, que a piso subido, mi sangre no sabía repartirse correctamente entre el riego a mi cerebro para mantenerme consciente por el esfuerzo o dirigirla a los gemelos de mis piernas para que continuase subiendo.

Llegué al octavo. Casi con muerte cerebral por falta de riego, de oxígeno y de esperanza. No haré más apreciaciones al respecto.

Pero no acabó hay. La luz seguía encendida al llegar a mi casa y tenía una pequeña cita a la que ir. Mi siguiente episodio estaba a punto de desarrollarse.


*          *          *


Una hora y pico después me dispuse a salir, pero calculé mal. Lo primero mirar al reloj:

“Son las 18:05 y he quedado a las 18:15. Siguen sin cortar la luz…si bajo por las escaleras, mi amigo Murphy se ocupará de que corten la luz y me quede atascado, pataleando y lloriqueando  avisando a gritos a los vecinos. El botón del timbre se joderá, seguro…Así que…Hmmmm…¡Mejor bajo andando!

¿ANDANDO? ¡¡RODANDO!! Las horas que eran ya y 8 pisos de escaleras no eran compatibles a la velocidad que las bajaba. Cuando salí del portal, otra carrera camino al metro sin parar. ¡Arriba esos 25 años! El metro puntual y un destino a sólo 2 paradas de mi punto de captura metril ayudaron a ser puntuales. Mi corazón empezaba a mostrar sus primeros síntomas de arritmia.

De vuelta, una vez en casa, todo me la pelaba. Subí en ascensor. Ya eran las 19:00, ¿no iban a cortar el suministro a esas horas cuando el sol ya está de cañas en un bareto, no?
Pues lo dicho, me dispongo a estudiar como un buen chico responsable. Las 19:10 y….¡¡SORPRESA!! Sí, lo sabéis. Se ve que los electricistas tiene una concepción de “parón para el bocadillo” bastante más amplio que los demás. Con las ganas que uno tenía de empollar y se lo impiden. ¡Mala gente!

“En fin, vamos a la papelería. Con el tiempo libre que le están imponiendo a uno, dan ganas de comprar cartulinas grandes y hacer papiroflexia…¡¡Pájaros!! ¡Pájaros de papel! ¡Uno gigante, monstruoso!”

Vuelvo a bajar las escaleras con mi madre como compañera de armas. Con la luz a oscuras. Ella delante por supuesto, para que avise si hay obstáculos en el camino. En mi defensa, destacar que la linterna la llevaba yo intentando iluminar las escaleras por delante suyo en la medida de lo posible. En el portal, nuestros caminos se separan:


- ¡Adiós hijo!
- ¡ Adiós mamá! Snif, snif.
- ¡No llores Marco, sé fuerte!
- No te vayas mamá, no te vayas de aquí. Adiós mamáááááááá, pensaremos en tiiiii. Espera, un momento. No me llamo Marco, mamá. Me llamo…
- Eres adoptado.
  O_o
– Peroooooo….¿Mamá?


*          *          *


Fui a la papelería, compré la cartulina, casi me cargo el escaparate de la dependienta y huyo de nuevo a casa. Sacando las llaves hacia el portal, recuerdo que soy adoptado y que mi madre me dejó para ir a hacer sus cosas. “Vuelta p´arriba. ¡Ánimo piernas!” El edificio seguía tal como lo dejé, en una acojonadora oscuridad.

En una mano la cartulina, con la otra el móvil con una luz de mierda a modo de linterna. La gente que bajaba de otros pisos no lo hacían con linternas. El tamaño SÍ que importa. Ellos lo saben. Si no, ¿cómo explicar esas linternas tamaño XXXLL quemarretinas que llevaban?
Medio ciego, una vecina viejecita me para en el tercer piso para protestar sobre el apagón. Hablando con ella, la avisó que había un cartel en el tablón de abajo, en el portal, avisando del apagón. Pone cara de: “What the Fuck!?” y tras una huída disimulada, prosigo con mi escalada.

El móvil pita indicando una batería en proceso de muerte. Ruidos extraños se acontecen, ojos acechando en la oscuridad, los reporteros de REC salen corriendo entre gritos y lo peor de todo: un olor a pintura que te cagas. ¿No lo había dicho? Sí, porque ésa era otra. Llevan pintando unos dos días las paredes de los corredores del edificio.
Repasemos:

Oscuridad + Pintura atravesándote las fosas nasales + no tocar barandillas pringosas + Móvil chillando “Help me! I´m gonna die!” = Ponerse a llorar en 3, 2, 1…


*          *          *


Llego al octavo y a mi hogar, oh dulce hogar.

Comienzo la evaluación. Tengo que escribir todo lo acontecido esta tarde ya, tengo mono. Pero no veo una mierda, siguen sin dar la luz del edificio. Buscando fuentes de luz alternativas:

 ¿Móvil? Imposible, se apagó. Estoy de momento a oscuras, palpando los cajones en busca de algo. Encuentro una lamparita pequeña, circular. Al menos eso parece al tacto, ya que no veía ni guarra. Se agarra fácilmente con una sola mano y es ligera. La pongo sobre la mesa y la enciendo…No tiene pilas. Voy al mando de la Wii, saco las suyas, busco  de nuevo la lamparita y por error meto los dedos en un cenicero lleno de colillas: “¡Ouuuuuu yeah!” (Nota mental: Próximos ceniceros a comprar, que sean rectangulares o cuadrados). Localizo correctamente la lámpara, ahora sí. Las pilas son demasiado grandes. Busco un reloj en mi cuarto y lo violo por detrás (le quito la tapa del compartimento de las pilas, mal pensados…). Me ayudo de sus baterías y finalmente consigo encender la dichosa lámpara.


 


Y aquí estoy, escribiendo en soledad. Con mi mano derecha escribo un boceto en un folio en lo que antes era el borrador de un Word. En la mano izquierda, sujeto la frágil lamparita. La miro y la sonrío. Ella no me falla. Un reloj se sacrificó para que ella pudiera iluminar. Tiene una misión dura y lo sabe. No piensa faltar al sacrificio de su compañero del tiempo.
Solos la lamparita y yo. Solos. De mis ojos nacen pequeñas lágrimas que recorren mis mejillas, haciendo puenting al llegar al borde de mi mentón. ¿Cómo ha podido ocurrir todo esto? ¿Llegar a este estado?

Como conclusión final, un pequeño cálculo que os invito a hacer conmigo:

PISO DESTINO: OCTAVO.
PELDAÑOS POR PISO: 14.
NÚMERO DE VECES QUE SE USARON LAS ESCALERAS: 6.

14 PELDAÑOS X 8 PISOS = 112 PELDAÑOS.
112 PELDAÑOS X 6 SUBIDAS/BAJADAS = 672 PELDAÑOS.


672

¡Ése es el número total de peldañitos de los flsgsdlifghsdñotghs en un día subidos en mi edificio.

Y ahora, si me perdonáis, voy a encender la luz que parece que ha vuelto en la calle…probaremos suerte.

Esta noche al dormir no contaré ovejitas. Contaré peldaños, que de ésos, tengo para aburrir.
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

El día y la madrugada

Es difícil escribir ahora.
Hace mucho tiempo de la última vez . Pero saldrá algo bonito, al menos para mí. Algo verdadero.

Me duele al escribir: cada choque de la yema de mis dedos me recuerda que no se debe apurar tanto las cosas, que no se debe esperar tanto , que no se deben desaprovechar algunas oportunidades.

El día de hoy sigue. Empezó ayer. Y aunque el reloj sigue dando vueltas, con unas manijas que no se sabe muy bien a qué juegan y aún más allá, si de verdad es un juego. Si se persiguen la una a la otra porque alguien las puso allí, sin explicarles nada. Si cada vez que el minuto alcanza a la hora , le toca “parar” a ésta. Irónico, pues nunca lo hacen. Siguen su misteriosa carrera una detrás de la otra, una vez más cerca, otra vez más lejos. La hora es lenta, pero no se rinde…a pesar de que los minutos le pasan dando collejas una y otra vez. Luchadora, eso hay que reconocérselo.

El tiempo recuerda que el día de hoy sigue. Que empezó ayer y sigue, desde hace dos horas, en una madrugada infumable. Antes de continuar tengo que ir al baño y mear, lo siento. Tengo que ir al baño y orinar todo lo que no pude digerir, para seguir masticando. Haciendo la digestión en las palabras que aquí escribo.

Suena de fondo una canción que nunca mostré, que conocía desde hace tiempo. A modo de inspiración hasta el final del escrito.Una canción emotiva que hace seguir despierto y levantarse al grito de: “¡¡Hora de levantarse, holgazanes!!”. A los que estaban escondidos. Esos que no querían salir…no. Que tenían miedo de hacerlo. De volver a enfrentarse cara a cara con su creador, con viejos fantasmas.

Así, esta mañana dolió. Hacía mucho que no era así y costó salir de casa a pesar del paisaje mojado. De una lluvia que se encargó de pintarlo todo, de decorarlo para salir con energía y fuerza. Y casi fue así: salimos de la casa pero no para otra cosa que para correr y ocultarse, huyendo bajo tierra, desoyendo el “plic, plic” de cada gota de lluvia que pudiera golpear la piel. Y abajo no se consiguió refugio, todo lo contrario.

De entrada el tiempo vuelve a golpear, yendo para atrás sin avanzar, a la vez que tú sabes que llegas tarde a la cita. Una cita  que no saldrá bien.

En el día de hoy que sigue. Empezó ayer y sigue mientras escribo.

Una gran sonrisa amable consiguió despertar la carcajada de cierta persona. Eso siempre es una buena señal. La interacción con los semejantes o también con los diferentes a nosotros.

En el día de hoy que sigue vi dolor, alegría, tristeza…Unas lágrimas inocentes que ni siquiera sabían por qué se derramaban. También vi otras lágrimas totalmente dispares. Más duras, que herían profundamente desgarrando la carne por la que se precipitaban . Gotas que deshicieron sin esfuerzo alguno los finos trozos de papel que intentaron maquillarlo. Como si no hubiera pasado nada.

Volví a oír risas y a ver una sonrisa que se echaba de menos. Más de una, a decir verdad. Puede que sea tanto lo que tengas y que no sepas realmente lo que quieres. Seguramente no quieras nada o lo que hayas elegido y cogido entre tus manos se te vaya a arrancar en un segundo…Aún por fuerte que lo sostengas, aunque lo protejas con tu vida. ¿O con algo más fuerte que la vida?  ¿Acaso existe tal cosa?

Sí: con un ideal, con una idea…Es fácil de ocultar que esa idea se está rompiendo. Me niego a pensar que ya lo esté. Por la negación a tal cosa  se sigue luchando. A veces no se sabe la razón por la cual uno sigue adelante y sólo así lo hacemos, siguiendo. Sin pararnos a pensar. Esperando que dé un fruto y casi siempre pocho. Todo porque no queremos recordar el gusto que sentimos en nuestras bocas cuando todo iba bien. Sí, también cuando no iba del todo mal. Pero damos de lado todo esto siempre y sólo daremos vueltas a las desgracias que nos acontecen.
Vuelvo. Porque en el día de hoy, que sigue, estreché una mano. Más que eso: estreché sinceridad. Fuerza. Energía.

Visitando y buscando sin llegar a encontrar ese algo. Dar media vuelta por no echarle huevos a la situación. Por no atreverse a sostener la mirada, a hablar con los ojos o con un gesto. Renunciar a todo ello y volver con esa sensación de derrota.

Es una mezcla de todo que se hace difícil de separar. Se pegan entre ellos. No tortas, sino pegamento. Concienzudamente en sus esquinas y recovecos. Los párpados están unidos también entre sí y separarlos sólo será posible con la ayuda de las manos de otros ojos que sean capaces de ver.
Y te revelan a ti: unos ojos claros azules que hipnotizan sin saberlo. Que no dejan consuelo alguno y que sólo consiguen que balbuces y hables sin sentido alguno. Te recuerdan poniéndote un reloj de muñeca que todo lo que no dijiste tendrás que expresarlo en los dos minutos antes de entrar en la sala. Si te centras en el "tic, tac"del reloj la cagarás. Y efectivamente, así lo haces. Terminarás pasando por la puerta como cualquier vez pasada y te camuflarás haciéndote invisible y sabiendo que ya, a las 9:00 de la mañana, perdiste el día entero. Pero si buscas dentro de los 120 segundos previos a esas 9:00 horas, sabrás que no fue así. Que el diálogo con ella, por escueto, absurdo o ridículo que fuera, bien mereció la pena para ambos.

El día de hoy, que sigue y va terminando.

Dije dolor, alegría, pena. ¡Ah, sí!: Las cosas malas. Parecen acunar los minutos de hoy para extenderse en la madrugada de mañana. Violarán al sueño dejando una pesadilla en su retina. Para que le cueste despertarse, para que levantarse le sea tan difícil como para mi dormir hoy.

La música de ese hombre que no conociste y que te hubiera gustado tanto. Mírale como toca y como lo vive, como lo siente. Es otro de los ya muchos errores que tocan añadir a una larga lista que parece no terminar. Y que a pesar de ello, de que todo es en ocasiones una gran y olorosa mierda, vale la pena vivir y experimentar. Hablar por algo y creerlo. O tal vez no creer en nada. Cualquier cosa que te sirva para ser feliz, me hará feliz a mí también.

Saber que sigues ahí, ésa es la mía. Que después de que ese hombre termine de tocar su guitarra, con un acorde seco como final, una marabunta de aplausos se lo comerán vivo.

Por tu éxito es por lo que esta persona hoy se levantó a vivir un día más.

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Dormir con lentillas, peligroso?


¿Cuántos usamos lentillas a diario? ¡Hala, tantas manos levantados! ¡Que de ciegos que somos! Ya no me siento solo, snif snif, es un consuelo saber que no se está solo en el mundo.
Compartamos experiencias como en AA, en terapia de grupo, chicos:

Todos nos dimos cuenta en algún momento que no veíamos ni un pimiento. Unos no podían leer carteles a distancia, esto sólo era realmente frustrante si ibas en coche: "¿Será esta la salida para Valencia?...¡Sí, yo creo que sí!"  Días más tarde llegábamos  a una frontera donde ponía "Bienvenue en France".
Sólo podíamos susurrar un: "Pues no sé dónde he podido girar mal, cari....". Mientras los ojos dulces de nuestro, hasta entonces amor platónico, se convertían en una mezcla entre el perro Cujo y Terminator.


Otros confundían a un amigo o pareja en los centros comerciales cuando, inocentes de nosotros, nos separábamos para comprar algo. Al volver, o intentar volver, nos dábamos cuenta que nuestra supuesta "vista de lince" no lo era tanto y buscabamos parecidos en la gente con la persona junto a la que queríamos regresar, como en el famoso juego: ¿Quién es quién?
 "Hmmmm, veámos, tenía bigote, pero no tan grande como el de ése. Esto...rubio era, no canoso. Descarto al calvo, por supuesto.....¡Ah, ya! ¡Mírale! ¿Cómo puedo estar tan ciego? ¡Ey, Mike! ¡Ya encontré la cervez...Un momento, usted no es Mike! ¿¡Mike!? ¿¡¡Mikeeeeeeee!? ¡¿Qué ha hecho con mi amigo Mike?! ¡Suplantador! ¡¡SEGURIDAD, SEGURIDAD!!"
Obviamente acabábamos con la cara colorada en la garita de los seguratas.

Pero ahí no queda el último ejemplo, pongamos uno más. Pero esta vez el de aquellos que no quieren aceptar que no ven un cagao. Cuando te acercas el libro a la cara tanto que ya tu ojo no es capaz de acomodar. ¿PRESBICIA A LOS 7 AÑOS? ¡¡MAMÁÁÁÁ!!
Otra variante del mismo ejemplo es acercarte el libro tanto como puedes hasta que tu napia te lo impide. ¡Chico, vete al óptico-optometrista YA!

Mi caso fue más particular:
No terminaba de aceptar que si el último alumno de la fila de la clase, al fondo del todo, podía con la suma 2+2=? escrita en la pizarra por el profe, no era porque era un portento. Y no me refiero a resolver la complicada operación matemática, no. Eso con un poco de concentración se podía resolver. El tema era en poder ver esa operación de letra grande hecha a nivel "primary teacher" desde atrás, en el punto más alejado de la pizarra y no desde la primera fila, donde me encontraba. La gente flipaba y yo, muy cabezón, no reconocía que era miope perdido: "Profe, de verdad....Si el resultado no es 3 ni 5 y me dice que tampoco es 1 ni 0, yo no se resolver 2+2. Lo siento".
Vosotros os podéis reir. ¡Reiros, no os cortéis! ¡Reíros como se reían ellos! Os puede parecer mentira, pero yo he perdido recreos por esto...Me quedaba en clase, castigado por el profe hasta que consiguiera resolver las cuentas de la pizarra. Solo, mientras me daba fuerzas para reconocer que por entonces mis pocas dioptrías, se estaban comenzando a abrir paso en mis ojos, con una sonrisa maligna:
"Si tienes 7 años, a sumar media dioptría-dioptría por año....en fin. Haz una regla de tres majete, aunque sino puedes con 2+2, mejor déjalo, muhahahahahahahaha...¡Y espera, espera! ¡Espera a llegar a la pubertad! Que si no necesitas un catalejo para ver....¡No sé yo! Rejuaas, rejuaas.  ¡Nos lo vamos a pasar pipa! ¡Sería feo que no nos presentásemos con toda la vida que nos queda por delante juntos!
Encantada, me llamo Miopía. Seremos buenos compañeros"
....Y vaya si lo hemos sido...

Todo este rollo para explicaros el mal uso que hacemos de las lentillas. Todos nos dicen que tiene muchas ventajas frente a las gafas y nos dan algunas recomendaciones para evitar efectos adversos.
La más famosa que hoy nos ocupa: "Niños, no os quedéis dormidos con las lentillas puestas"
¿Risas, quizás? Tranquilos, no iréis al infierno por esto. Tooooodos lo hemos hecho. Para todo hay una primera ver, es como perder la virginidad, algún día lleg...un momento, olvidad esto. No hay una primera vez para todos...ejem, ejem...¡Es triste, sí! ¿¡Qué pasa!? ¿¡Eh, eh!? Pero lo que decía...Con las lentillas siempre ha pasado y si no eres de los "afortunados", tranquilo. Tú hora está próxima.
Llegar tan casado de un día de trabajo o más frecuentemente, de bebercio para la mayoría de vosotros y caer redondo a la cama.
( NOTA MENTAL: ¿Por qué se dice "caer redondos" cuando nos tiramos planos a la cama?...PROCESANDO....RESOLVER DUDA EN FÚTURO PRÓXIMO)
Quedarnos dormidos con las lentillas puestas...Es notable reseñar que esa noche no te levantaras al baño, ni a beber un vaso de agua ni ná. Ni siquiera te velarás en mitad de la noche y dirás: "¡Uy, las lentillas! ¡Me las quito ahora mismo!" Murphy vuelve a atacar con su ley y no dejará que abramos los ojos hasta las fácilmente, hmmmmm 12:20 del mediodía. Y de manera literal, porque tendremos los ojos tan pegados a nuestras lentillas que abrir los ojos será una odisea: escozor, legañita por aquí, legañita por allá, lloriqueo y algunos hasta llanto melancólico mientras dicen: "¿Por qué esa chica no quiso conmigo? Snif, snif...¿Y por qué me dijo contigo no, bicho?...Dios, como me duele la cabeza..."
Pero para nuestra amiga lentilla, "ocupa" en nuestro ojo, ya es hora de salir. Lentamente introducimos los dedos hacia nuestro globo ocular intentando agarrar la ahora put* lentilla; escozor, más escozor. Más lloriqueo...El llanto vuelve a aparecer pero ahora no es por la chica que no se lió con nosotros, sino de lo que duele quitarse a la  muy desgraciada. Cuando conseguimos agarrar la lentilla, más pegada no puede estar al ojo. Sólo con un esfuerzo mayor conseguiremos arrancarla de nuestro ojo como vil sanguijuela chupóptera.
Es ahora cuando nos damos cuentas de que a pesar de tener unos ojos verdes o azules, ninguna persona en ese preciso momento, nos dirá: "Que ojos más bonitos tienes". Lo más que nos podrán decir es: "Tío, ¿cuándo te operas de lo de tu vista?".
Hipoxia, neovascularización, inflamación corneal y demás tecnicismos ópticos. Hay gente que hasta ha perdido el ojo. Sí, sí. Se acostaron con lentillas y a la mañana siguiente...¡Voilá! ¡El ojo había desaparecido!....Bueno, no. Esto nunca ha pasado, ¿vale? Pero tampoco dejéis que pase.

Con todo esto, algunos podéis estar acojonados. Tranquilos, las lentillas son una ventaja evolutiva. Es un portento en lo que a ver bueno, bonito y barato (caro) se refiere. Lo realmente mortal son: LAS GAFAS
Un instrumento quirúrgico peligroso.Un ángel de la muerte en sus mismas carnes. Ceguera en estado puro. Rambo con su machete.
Toda esta entrada, todo lo que os habéis chupado hasta ahora, es para desvelar la historia de terror más grande jamás contada: QUEDARTE DORMIDO CON TUS GAFAS.

Tú vas y te duermes. El primer paso es insultantemente fácil. Pero más fácil que el primero, más para unos que para otros, es moverte mientras duermes. Unos roncan y otros damos vueltas en la cama, ¿sí? Yo soy de los que doy vueltas, de pequeño me gustaban los tíos vivos....Hmmm, ¿que mal suena eso, no? Hmmmmm, me gustaban los caballitos....¡Mierda! ¡Esto tampoco es que suene muy bien!...Quedaos con que doy vueltas en la cama mientras cuento ovejitas.
No sé como las gafas van a parar a la altura de mi espalda. Las aplasto una y otra vez. Cuando me desvelo para ir al baño (y sí, aquí  a Murphy se la suda, no se trata de dejarte ciego directamente, así que te dejará levantarte tantas veces como quiera él), noto una molestia antes de levantarme. A la altura de la espalda, meto la mano hasta encontrar el causante de la molestia: mis propias gafas.
Mi sorpresa es cuando al cogerlas, un dedo se me cuela en el aro derecho de la montura. Justamente donde un cristal debería estar. ¿Sabéis que toca ahora? Eso mismo: buscar un cristal TRANSPARENTE, en una cama con unas sábanas CLARAS y con nuestra amiga MIOPÍA en forma de  OCHO DIOPTRÍAS (y sumando) por ojo. No ves, por más que guiñes los ojos, no ves (los miopes sabéis los buenos resultados de guiñar los ojos). Y dado que tienes una buena sopa encima y te estás meando, ¿qué haces? Palpar la cama... Das con el cristalito de marras, a dios gracias que no está roto, lo colocas en su sitio cual puzzle y por fin, miccionas. ¡En el baño garrulos, en el baño!
Los problemas vienen como siempre: al día siguiente. Tú te colocas las gafas, pero las gafas no se colocan a ti.Es ahí cuando recuerdas que la noche pasado estuviste haciendo tus pinitos como amasador de gafas, retozándote con ellas, aplastándolas con tu espalda una y otra vez. ¡¡Yummi, yummi!! Inútilmente, intentarás dar forma de manera manual a la montura en lo que tu considerás correcta y adaptada a la fisonomia de tu careto...sin éxito. Lo intentarás un par de veces más sin avanzar mucho hasta que ver con las gafas sea  lo suficientemente soportable como para no marearte al andar...¡Y ya que los ojos hagan el resto! (Malditos meridianos, amén por los óptiqueros que sabéis de qué hablo).

Como véis, lentillas o gafas son peligrosas. Cada una a sus niveles. Lo único que queda es decir:

"Niños, no os quedéis dormidos con las lentillas puestas"

A la que también añado: ¡MALDITOS EMÉTROPES!

Eso es todo, es la historia de lo que me aconteció esta noche. ¿Aterradora, verdad?

jueves, 16 de agosto de 2012

La ley de Murphy camino al trabajo 2: La venganza

Ya es de noche. Señor mío, que bien sienta librar un día. Bueno, librar. ¡Que ayer fue fiesta! ¡Y para uno que podemos descansar en casa...! Ya mañana jueves viernes, sábado, ¡y a rascarse la barriga el domingo! Falta poco para dejar de doblar vacaciones.

Bueno, lo dicho: "Vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugrffrffgfrfrg....jjjjjooorrrrrrr.....FIUUUUUUUU...jjjjjorrrorororr....FIUUUUUUUU.jroroororrrror...¡Una ovejita!....FIUUUUUUU...joroorororrrror....¡Dos ovejitas!....jororororororo.....FIUUUUUU....¡Tres ovejitjjoojojrojrorggrñmmñm...FIUUUUUUUU¡No, Krueger, no! ¡Deja en paz a las ovejitas!....jggfgfggfgfgfgf....FIUUUUUUU....

                                              *      *      *

Tras el desayuno, comienzo mi rutina. Ya listo, voy hacia fuera. Doy las cuatro vueltas reglamentarias con las llaves de la puerta y salgo con nuestro amigo Murphy. Con una mano  sale agarrado de mí, en la otra lleva su famoso cuaderno: “La ley de Murphy”

Nuevamente, voy al pasillo. CLICK CLIK. Hmmmmm, el ascensor de mi escalera no va. ¿Coincidencia o providencia? ¡Bah, es igual! ¡Paso de fumadas tipo Morfeo! A la otra escalera a la de ¡ya!  y para el bus corriendo.

CLICK

Bien, éste va bien. Tarda en subir el muy capullo, pero viene. Voy a mirar a mi amigo Murphy…Je, je. ¿Eres un poco cabroncete, lo sabías? Sí, sonríe, sonríe cachondo…Que yo hoy no pienso llegar tarde.
Voy a mirar desde el móvil el tiempo que tarda en llegar el bus…Hmmmm, ¿servidor saturado, eh? Se nota que es agosto. Sin ofuscaciones. Relax. Vamos para la parada.

TAP TAP TAP
( ¿Son mis pasos, vale? Voy caminando hacia la parada, ¿qué esperáis que haga? ¿Brum, brum? )

Ya veo la parada, un par de pasos más y llego. Un momento, ¿no es ese el autobús? Mierd…¡Se escapa! Jodeeeee…¡Adiós majo! Pfffff...
Bien, tranquilidad. Podemos esperar unos 20 minutos a que venga otro o ir caminando (con lo que apetece, nótese la ironía) hasta el metro.
¿Ascazo me dan las mañanas, eh?…En fin. Vamos allá, caminando para hacer músculo piernero. Con alegría: “¡Aibó aibó, vamos a trabajar! ¡Tirutitutí tirutitutí, aibó, aibó!” (Sí, estamos de canciones infantiles, ¡¡ouuuu yeah!!)




*      *      *

Vamos al metro, bajamos escaleras, viento huracanado que te despeina al entrar por la puerta, melena al viento , pelo Pantene. Vamos a meter el metrobús….PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII…..¿Ya estamos como el otro día? Grrrrrrrrrrrrrrr. Me cambio de torno, veámos en éste. (Lo meto) Bien, sin problemas. Menos mal…Ahora a bajar las escaleras...

...Esto….¿un déjà vu?...Es imposible...

….Sí, como dije un poco más arriba literalmente:A bajar las escaleras….Las mecánicas están jodidas…de nuevo. En fin, sin estrés, ya paso de todo.
 Primero pierna derecha, luego izquierda. La sigue la derecha, ahora la izquierda…Venga, rítmicamente, sin pausa. Murphy, si te soltases de mi brazo bajaría más rápido, ¿sabes? ¡Y deja esa estúpida sonrisa! ¡Síííí, tu maldita ley se cumple! ¡Y siempre conmigo!

Como si de una secuela películera de bajo presupuesto se tratase, ésta es una descripción auténtica y real. Sin ningún elemento ficticio salvo el propio Murphy en persona agarrado de mi brazo. Aunque os juro que me falto nada para verlo.

¡Otro agradable día de camino al trabajo! Llegué 5 minutos tarde…


miércoles, 8 de agosto de 2012

La ley de Murphy camino al trabajo



RING!!! RING!!! RING!!!

¡Vamos a levantarnos  a trabajar! ¡Uiis!¡ Que justo de tiempo que voy! ¡Pero bueno, es agosto! El transporte tarda más pero también es verdad que va más rápido.
Vamos a prepararnos felizmente....¡Yupiiii! Es que esto de llevar doblando siete días seguidos las vacaciones de mi compy de trabajo ya pesa…¡Y los días que quedan! ¡¡NO HAY DOLOR!! ¡¡NO HAY DOLOR!!

*               *             *

Voy a pillar el ascensor. Soy deportista, pero bajar 8 pisos por la mañana es ser MUY deportista. Y sobrarse tanto no mola.

CLICK

¿? ¿El ascensor no va?

CLICK, CLICK

Vecinos lerdos que os dejáis la puerta mal cerrada: ¡Os asento está daga desde el corazón del averno! Voy para el otro ascensor al fondo del pasillo (el cual no es cortito, vaya).
A ver….CLICK. Éste sí, menos mal. Vamos para abajo. Voy a ver mientras cuanto tarda el bus en el móvil. Mmmmm, vaya. ¿Servicio saturado dice el servidor? ¡Pero sí es agosto!¡¿Que madrileño que se precie se quedaría en agosto?! Yo, evidentemente. En fin, probaré de nuevo...Mmmmm, nada. ¡Que mierda! Tendré que ir en metro a riesgo de llegar tarde. Lástima, ya no me pondré moreno.

*        *          *

Voy a picar. PIIIIIIIIIIIIIIIII. ¿Que mierda? PIIIIIIIIIIIII. ¡Joder, puto abono!......

- ¡Hola, buenos días! - al hombre que “trabaja” en el habitáculo. - ¿Podría cambiarme el bono, que no me pasa?

TIC TAC TIC TAC

(El hombre no tiene ninguna prisa en lo que hace, dejando pasar largos segundos entre los que aparca la revista con la que está matando el tiempo y se decide a atenderme).

TIC TAC TIC TAC

-Aquí tiene.

- Gracias (huevón).

- ¿Disculpa, decía algo?

- No, no. ¡Que gracias! (Capullo).

Bueno, ya he conseguido pasar. Vamos a las escaler…¡¿Qué coño?! ¡¿Las escaleras rotas?! ¡Siempre están rotas! ¡ Ghfkdfhdklgfdh….Señor. Y son de las largas. Respiremos hondo.
 

Ya está…ya está….Ya hemos llegado al andén. Esto está chupado ya. Piernas cansadas y ni siquiera he empezado a trabajar. Pongámonos los auriculares y a escuchar música...En mi mundoooooo.

Hombre flautista entra a dar espectáculo en el vagón, lo siento Sober, otra vez será. El hombre flautero sopla con una alta capacidad pulmonar y el cantante que le acompaña...Pffff, ¿qué decir de él?. A una mujer le ha estallado la cabeza y los cristales de mis gafas han quebrado. Lo mejor de todo es que la canción ya la he oído anteriormente.

Se bajan del vagón, ¡yeah! ¡Sober, vuelve a mí! ¡Mierda, otra persona! ¡Sober, vete de mi! ¡Y ésta es de las que cuentan su vida! ¿Por qué habla tan alto? ¡Puta crisis! ¿Quemado, yo? ¿A estas horas de la mañana y yo quemado ya? Relax, relax…¡Buka pintu, buka pintu!

Ya llegamos a Tres Olivos. Que payasada tener que hacer trasbordo en una zona en la que no hay cambio tarifario, pero bueno, es lo que tiene ser gobernados por incompetentes…¡Y todo para una parada!  A ver si tenemos suerte y el tren viene en pocos minut…¡Jhé! ¿5 minutos? 5 minutos…Pocos no son precisamente, o sí, según se mire.



                              *               *             *
 
¡Ya llegué a Montecarmelo! Ahora a caminar hasta el centro comercial...¿Qué digo, caminar? ¡Que le den! ¡Mis piernas no responden! Voy para la parada del bus y que me acerque. A ver que dice el móvil mientras tanto....¿Qué, servicio saturado, inténtelo más tarde? ¿Estamos guasones hoy, eh? Me la suda, yo siento mi culo y lo que tarde el autobusero.


Del resto de mi odisea para llegar al trabajo mejor ni os cuento. Sólo diré que llegué tarde a trabajar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Soñando con xenomorfos


Ellen Ripley seguía viva.

De entre todas las adaptaciones posibles de la saga llamada Alien venimos a parar a la tercera película. La desarrollada en la prisión de Fiorina Fury. La peor de la tetralogía de Alien en mi opinión.

Ellen Ripley está infectada y tengo que hacer lo posible por escapar. ¿Cómo?
Buena pregunta: Sin transporte, con unos presos inútiles y cristianos, con Sigourney rapada y con una reina cantarina a punto de hacer “¡Bang! ¡Sorpresa!” de su pecho.

¿Quién dijo héroe? Yo sólo quiero sobrevivir…a fin de cuentas Ripley ha vivido ya mucho. Es hora de un nuevo protagonista y que menos que yo. Un tío apuesto y valiente donde los haya…

En un pasillo  oscuro, mi compañero. Mi desdichado compañero de futuro un tanto incierto para una posible secuela, me pregunta:

 -Tío, ¿has terminado de hablar solo? Es que acabo de ver una sombra en ese recoveco.

- ¿Dónde, dices? ¿Al lado de esa pared, junto al ventilador que hace unos ruidos extraños y siniestramente sospechosos?
(Yo ya sé que mi compy va a morir)

- Sí, ahí.

- ¿Al lado de esa mancha de sangre que tiñe el muro y junto a una oportuna bota solitaria, posiblemente de algún preso descuartizado?

- ¿Mancha de sangre? ¿Descuartizado?

- ¡No, hombre! Esto…quería decir mancha de pintura. Estaría pintando esta mañana Antoñete.

- ¿Antoñete? ¿No es ése el preso del que no se sabe nada desde esta mañana? ¡Espera! ¿No será esa su bota?

- ¡No seas tonto!  Anda, ve y acércate a ver que son esos ruidos.

Valiente, como ya dije. Evidentemente al tío se lo carga el alien dándole uno de sus característicos besos con lengua. Si es que en el fondo es un romántico este bichejo.


Bien, la cosa está en que todos sabéis que lo que estoy contando es un sueño. De esos que mi esquizofrénica cabeza inventa.
¿Y todos sabemos también como se gestan los aliens, verdad?

Para los no iniciados, un adelanto en versión speedy:

El bicho en cuestión sale de un huevo. Este a priori parece una araña…ehhh…grande. Muy grande…y amarilla. También tiene una especie de cola.
Bueno vale…quizás no se parezca tanto a una araña como intento hacer ver, pero desde luego un elefante no es.

Este primo hermano lejano de las arañas nace con el fin de acoplarse a tu cara y meterte vía oral (y dale con esa dichosa manía de meter cosas por la boca)  un bichito hijo de su madre que en cuestión se convertirá en la bestia asesina que se acaba de cargar a mi colega sin nombre, unas cuantas líneas más arriba.
 Este embrión se gesta en el pecho del huésped, imaginemos..ehhhh…tú. Tú mism@, que ahora estás leyendo esto.  Nutriéndose de ti hasta que ya decide salir a ver mundo y comerse gente. Es ahí cuando decide abrirse paso a través tuyo.
Sí, a través de ti. Que te atraviesa el pecho, vamos.
 Las posibilidades de recuperación  una vez el alien te ha abierto en canal son un tanto dudosas…En toda la saga nadie se ha recuperado. Que yo sepa si te abren en canal es complicado volverte a juntar el costillar y recomponerte el esternón, pulmones, etc etc. ¡Qué cosas se aprenden en un sueño!

¿Y sabéis qué? En mi fantasía cebreril, yo también estoy infectado.. ¿Divertido, verdad? Se ve que la arañita de los huev….ejem, la arañita, no se quedaba a gusto si no me violaba por la boca. Así que lo hizo y ya de paso dejo su alien de turno en mí.
El bichito ya estaba crecidito y es entonces cuando yo empiezo a notar un dolor en el pecho, las campanadas suenan: ¡¡ding dong ding dong!!  Descorchan la botella unos figurantes  que andaban por allí y al alien le da por descorcharme a mí.

BIEN.

En este punto, me despierto del sueño. ¡¡Mi gata se había subido encima de mi pecho y justo me despierto!!
¿Mi reacción?
Hostia a la gata a fin de quitármela de encima bajo posible riesgo de que sea un alien que me brota del pecho. Yo estaba acojonado del sueño y pensé, pensé…..¡Yo que sé que narices pensé! ¡Que me brotaba un alien del pecho! ¡Estaba dormido! ¿!Vale!? Me lo intente quitar de encima y la pobre gata se llevó la peor parte….La estrellé contra el suelo.
Tranquilos, estar, está bien. Sólo calló  al suelo de pie y ya está. Tras posarse en el suelo cual dócil gato que es, se me quedó mirando mientras sus ojos me decían: “Tú estás un poco p´allá”.  
¡Psch, gatos!

Lo mejor de todo es que no sé si lo del sueño pasó de verdad o no. Tengo una cicatriz a modo de arañazo en el pecho. ¿Salió en alien de dentro de mí? ¿Me lo extirparon antes de que se gestase del todo?
También puede ser que mi gata se sobresaltase al ver que su dueño se levantaba de una pesadilla en espasmos, balbuceando: “¡Que me mata el alien, que me mata el alien!” sin saber que le pasaba y  empujándola hacia el suelo para quitársela de encima. Obviamente la gata se hizo caquita como yo al ver “un ser” encima de mi pecho tras el sueñecito de marras. Al empujarla se intento agarrar a mí…¿Y cómo se agarra un gato?
Eso es, con las uñas.

Unos dicen que son las zarpas del gato. Yo digo que me reventó un alien….



….Y sobreviví.


Todo esto es culpa de Prometheus. La supuesta precuela de Alien que se estrena en breves.
¿Quién va  a ir a verla? ¿Quién?



domingo, 22 de abril de 2012

¡Feliz cumpleaños!

GRACIAS.

Gracias por los momentos compartidos. Y también por aquellos en los que discutimos, aunque sólo recuerde uno.
Por cada sonrisa y por cada carcajada.
Por cada abrazo a tu cintura mientras no parabas de reír, por cada momento que te tomabas de silencio que parecían que no querían terminar, para volver a reír.
Por tus bufandas de colores, interminables. Si alguién podía llevar el apodo de hippy por su camuflaje, ésa eras tú sin duda.

Gracias por el teléfono. Por las charlas interminables al otro lado del altavoz. Como dos niños con yogures atados a una cuerda, hablando y escuchando, hablando y escuchando. Una hora tras otra...¡Y que tan rápido pasaba! Y gratis por supuesto...Caro habría sido si no lo hubieramos hecho así.

Gracias por los coffes. Tú me los enseñaste. Sillones cómodos en los que hablar de bicis que se cambian por casas. ¿Por casas que se pueden cambiar por bicis? ¿Por mayores cambiados por minucias? La locura de una persona que nos hacía sentir mejor.

Agradecido por el idioma que hablabas. Por ese español rotundo y fuerte, por un francés fácil de entender por todos. Hacías que sonase bien.

¿Pensabas que me iba a olvidar de ello? La música. Quizá la segunda cosa que más nos unió.
La música y la guitarra.
Enamorado de tu estilo y cautivo por tu voz. Tus letras y el sentimiento con el que cantabas. Insuperable para mí, llegaste alto. Muy alto...Eso fue superación.
Con tu iniciativa conseguiste tantas cosas, lo hiciste. Imbatible en la cima.

Gracias por los acordes a dúo, por las enseñanzas. Gracias por esa guitarra roja. ¡Qué pasión! ¡ Y por su sonido! Por recordarme lo que era tocar para alguien, ayudar a la adrenalina subir hasta la punta de los dedos, al acariciar cada cuerda, a ver cada sonido, a saborear la canción.
Por cada persona  que nos aconteció y por los "enhorabuena" y "bien, muy bien".
Por el estado tembloroso tras cada actuación, como un mendigo que pide en una estación. Inseguro y bailando con su limosna, poniendo más atención a que no se le caiga de las manos por los espasmos descontrolados, inconsciente de lo agraciado que fue al decir "gracias, señor".

Gracias por tus escritos.
Todos llenos de vida, emoción, miedo, erotismo. No hubo nada que no pudieras describir y de la manera en que lo hacías. Tú manera.
Sigo buscando una manzana, sigo comiéndola y dejándola en la mesa. Me siento, la miro, me siento caníbal, y me voy. Mi cocina es pequeña y no tardo mucho en abandonarla herida y a oscuras tras apagar la luz.
Ella tiene una nueva forma y de su piel resbalan pequeñas gotas. Al menos yo creo que son gotas de agua al limpiarla tras el grifo, ¿pero y si está llorando? Quizá pueda hacerlo por mí. Es difícil saber lo que se siente por dentro cuando no se hace uso apenas de esa capacidad.

Poca gente estaría orgullosa de decir: "Lloré por ti" "Quiero llorar por ti"... Una fruta es capaz de hacerlo y yo no. Es irónico. Gracias por ello también. Porque me hiciste comprender un poco más lo que lo sentí.
Faltaba tiempo, ahora me di cuenta. Ha tenido que pasar horas largas, que parecían no tener prisa, para enseñarme que te echo de menos.

Gracias por cada respiración, por costosa que fuera. Por cada cigarrillo aplastado con crueldad contra el suelo. Por todo ello y tantas cosas más.

 Por tus plantones en el metro, ¡JHÁ! Y tu singularidad al decirme: "¡Uy, me he equivocado!"

 Por una flor amarilla, por los amigos conocidos. Pero sobre todo por darte a conocer con una sonrisa, mientras escribías...o fingías hacerlo.
Por el dibujo en tus labios que te caracterizó siempre.


Gracias por ti. Por tu ser. Por tu carácter. Por tu carisma.
Gracias por todo ello.


¡Y por los pañuelos!



El mejor regalo que nunca nadie me hizo.


Gracias por todas las cosas que no te agradezco y por las que sí lo hago.

 Yo no te ayude a ti, fue completamente al revés.

Un besazo enorme.

¡Feliz cumpleaños pequeña!

...Se te echa tanto de menos...

viernes, 13 de abril de 2012

Dedicatoria a los defensores de la tauromaquia



A todos los que les gustan las corridas de los toros...¡Ay, qué bonitas que son! ¡Matar animales porque sí, yeah! Vamos a comprar un perrito a mi hijo vendiéndole la moto de que hay que cuidar a los animales.
¿A todos vosotros las corrida de toros os gustan, no? Pues corrida de toro en vuestra boca...¿Os sigue molando?

Sigo sin entender que matar a un animal por "diversión" pueda considerarse un arte. Sigamos matando gallinas rompiéndoles el pescuezo con el dedo pulgar, estrellemos gatitos recién nacidos contra el suelo porque no queremos más que dos de ellos de una camada de ocho...Abandonemos a los perros porque nos vamos de vacaciones, despellejemos mapaches VIVOS para hacernos abrigos de piel y divertirnos mientras vamos de tiendas.

Si todo esto sabemos que está mal, ¿por qué no podemos ver que hacemos sufrir a un toro? Está bien torearlo, pero no cansarlo para acabar matándolo en agonía y a veces, ni eso. Algunos toreros deberían aprender a clavar espaditas a vuestros hijos antes para no fallar en el momento decisivo ante la mirada atenta de un público espectante de presenciar la matanza.

A todos vosotros que os gusta este "arte" os dedico esta entrada. La hipocresía es un cualidad al alcance de todo pero que se gana su máximo exponente con vosotros, que os tapáis los ojos y os indignáis cuando oís noticias en la televisión de animales maltratados y abandonados. Os destapáis en las plazas de toros, el único refugio donde, como verdaderos animales, os sentís en manada, seguros entre los de vuestra especie.


Ojalá algún día esto pueda cambiar.

Menos mal que somos una raza inteligente.

Kágate Kid

Otra jornada de trabajo. ¡Aburrida! Pero hoy es un poco diferente: No estoy ocupando exáctamente mi puesto de trabajo.
Una amiga me pidió si le podía cubrir el turno de mañana ya que necesitaba tiempo para hacer no sé qué. Ella trabaja en una tienda de ropa, algo en lo que yo no tengo experiencia. ¿Por qué no? Nunca he trabajado en moda, ésta no alcanza a ser muy grande. No puede ser difícil.
Estoy algo escondido. La tienda no está ni siquiera en una calle principal, por lo que no se espera "la marabunta" a la hora de atender a los clientes.
Para ser sincero, la idea de atender en un negocio de calle me resulta también atractiva. Es también por ello que accedí a hacerle el favor.

La primera familia entra por la puerta de la tienda. Hace algo de frío fuera por lo que la puerta la mantengo cerrada. Es ahí cuando la campanilla que cuelga del techo para avisar que entra alguien, tintinea.

¡CLIN! ¡CLIN!

Intercambiamos saludos. Un padre, una madre y cuatro hijos. A lo conejo...
Una niña de unos quince años. La sigue un hermano que podría tener dos años menos que ella. Sí, unos trece más o menos. La mayor diferencia se dan con las otras hermanas: dos niñas pequeñas que bien podían ser gemelas, ambas tienen la misma cara. La mayor de las dos podrá tener cinco años y la más pequeña, tres.

Empiezan a remolonear por la tienda. Me llamó la atención el padre, entró a la tienda con una camiseta en la mano. Tras un rato mirando cosas para los niños, el padre me pregunta -¿Tú crees que si mi hijo se pone está camiseta, desentona por el escudo de color rojo?
Se refiere a la prenda que sostenía al entrar. Blanca como la nieve misma, casi transparente. Podría ver al padre a través de ella sin demasiado esfuerzo. Presenta dos escudos. Uno a la izquierda, el rojo, al que el hombre se refiere y otro a la derecha. Éste último feo, verde oscuro y lo mejor de todo, desteñido. Está perdiendo color o quizá sea una mancha que la camiseta presenta. No estoy seguro. La mantiene frente a mí, a la espera de una contestación.
-Ehhh... -Titubeo-. El rojo no queda del todo mal. Yo no lo veo mal. El problema es el otro escudo. Parece que está perdiendo color, ¿no?
-No, no. El escudo verde está bien. -Me responde-. Pero es que se le cayó algo justo ahí y por eso está la mancha.

Gracias. Mi duda fue resuelta. A mí me daría un poco de vergüenza preguntar eso y mostrar encima la camiseta manchada. A pesar de todo, sigo sin entender bien la pregunta. La camiseta, con o sin escudos, no puede ser más fea. ¡Si se transparenta todo!
Sonrío al hombre y continúo a lo mío.
Ahora la madre viene hacia mí.

-Disculpa. Mi hija va a hacer la comunión. Estamos buscando precios para reportajes fotográficos. ¿Cuánto cobráis?

Tranquilos. Que no cunda el pánico. La cosa está en que yo realmente trabajo en una tienda de fotografía. Es por lo que me pregunta eso. Estaréis flipando, lo sé. Yo también. Pero el por qué la mujer sabe que yo trabajo en eso sigue siendo un misterio. Yo le sigo la corriente a fin de averiguar cómo le llegó esa información.
Efectivamente, le comento lo que yo, como “fotógrafo”, ofrezco: Precios, tipos de reportajes, etc.
Donde ya me quedo a cuadros es cuando me dice para quién será la comunión. ¿Recordáis la niña de cinco años? ¿Sí? Pues ésa. Lo suyo es pensar que será para el chico de unos trece, ¿verdad? Pues no. ¿Mola, eh?

Hago una pausa en mi trabajo, no se muy bien el motivo. La cuestión es que les digo que vuelvo en un segundo. Ellos pueden seguir dentro.
Salgo frente a la tienda, sin alejarme. No les quito ojo. En la calle estiro las piernas un poco y respiro el aire fresco que corretea por la calle. Me sienta genial, es realmente reconfortante.

Vuelvo para dentro y me encuentro con que la familia ha dado la vuelta al monitor donde yo cobro. Situado de cara a ellos, están viendo lo que parece ser una película y sentados en el suelo, acomodados con cojines y unos pufs del mobiliario de la tienda. Comiendo tarta de chocolate en platos de plástico que todos hemos comprado alguna vez en las fiestas de cumpleaños o esas tardes locas de camping familiar.
Mi cara es la misma que tenéis ahora vosotros. ¡No! Mi cara es aún más acojonante que la vuestra.
No le doy más vueltas, les pido que me hagan un hueco y me pongo a ver la película con ellos. Me ofrecen algo de tarta, me dan una cuchara también y nos ponemos todos en situación cineasta. Sólo faltan palomitas. Estamos con un clásico Disney, no recuerdo exactamente el título. Sólo sé que me la vi de pequeño no pocas veces y que a fecha de hoy no consigo recordar el nombre. Me da un poco de nostalgia y algo de pena al ver unos dibujos a los que no consigo poner nombre.

Mientras los niños terminan de ver la película, los padres siguen regateándome precios. Intentamos hablar en volumen bajo, a fin de no molestar a los peques. Es entonces cuando la niña que hará la comunión se pega con su clon, la de tres años. Pero a guantazo limpio, con lagrimones corriendo por la cara de la mayor a pesar de que en mi juicio de árbitro, ella había terminado la pelea. Empezarla no sé, pero terminarla…¡Ya te digo! La leche que le había dado al clon pequeño fue de campeonato y supuso un Knockout a la yogurina de la familia. La pequeña de tres años, tumbada en el suelo, no sabía por donde recibió la guantada.
Los padres regañan a la mayor. Todo fue porque la pequeña, en su inocencia, tuvo la ocurrencia de meter la mano en el plato lleno de tarta de la hermana mayor. La Hulk mayor se cabreo y debido a que iba a hacer la comunión en los próximos días, decidió repartir la sagrada hostia por ella misma. Y ¡ZAS! La sacudió.

La película Disney continúa. Para evitar peleas a lo Street Fighther decidimos poner atención a los críos. Yo me ocupo de la más pequeña, la que perdió el primer y único round. Intento que olvide “la caricia” de su hermana haciéndole el avión con la cuchara e intentando que se termine la tarta. La pequeña sonríe, parece reírse con la tontería a pesar de tener los ojos llorosos por la guantada de la hermana mayor.
La hermana mayor nos mira atentamente. Como con recelo. No es por nada en especial, pero al ritmo que esto marcha, terminaré estampándole la cámara a la niña el día de su comunión. Con tanto gesto de niña consentida, lo único que está consiguiendo es caerme mal. Respira hondo, respira. Respira por que la niña te va a poner a prueba:

-¿Sabes a quién me recuerdas? -La sonrisita maliciosa y el tono sarcástico con la que lo preguntaba no eran propios de su edad-. Me recuerdas a Ariel, la sirenita. ¿Sabes quién es?
-Sííí. Es un personaje ficticio, que no existe. Como los Reyes Magos. –Continué-. Tú me recuerdas a mi perro. Más concretamente cuando le saco a pasear y caga. ¿El moñiguito? A eso me recuerdas tú.

Obviamente, no contesté eso. Pero no por falta de ganas. La sonrisa y un “sí” entre dientes fue mi respuesta. Lo seguí con “Es una buena película de dibujos”.

Al cerrar los ojos me vino a la mente una versión alternativa La Sirenita, por cortesía de la “amable” niña. En ella se podía ver un barco en llamas en el cual viajaba el príncipe Eric (¿Príncipe de qué?). Su consejero Grimsby iba detrás de él, pero le faltaba algo…la mano. En su lugar una prótesis de madera. ¿Descabellado, verdad?
Una escena sacada de la película, con un barco en llamas. Un fuerte oleaje sacudía el barco, zarandeándolo. La tormenta y la lluvia golpean la cubierta, haciendo volar a los protagonistas. Los ojos de terror de Eric se pierden hacia el cielo, intentando abarcar una figura. Un monstruo marino se alza desde el gran azul. Un Ifrit de agua.
(NIVEL DE FRIKISMO DEL LECTOR NECESARIO PARA COMPRENDER LA SIGUIENTE ANOTACIÓN: ALTO. El Ifrit es similar al Guardián de la Fuerza o G.F. del Final Fantasy VIII. Os preguntaréis por qué de agua si Ifrit era de fuego…son elementos completamente opuestos. Yo que sé, es mi fantasía. Mi cerebro está quemado, ¿qué queréis que os diga?)
Antes de abrir los ojos y volver a la realidad, la última escena. Desde el espacio se alcanza a ver la figura de Ifrit. Sobresaliendo desde su torso sobre el mar, el planeta Tierra se le queda pequeño. Levanta sus manos amenazadoramente para golpear a continuación el barco. La honda que se genera se expande varios kilómetros.
¿El príncipe? Más vale que tuviera un heredero…

Volvemos al tema. Finalmente quedamos en día y hora para la sesión fotográfica. Punto final de la historia.
Por la tarde, de vuelta a casa el panorama no puede ser más dispar. Frente a mi edificio, debajo de mi portal hay una pequeña plaza. En verano es el reclamo perfecto para las sillas y pequeñas mesas vecinales. Con el buen tiempo se bajan de charleta hasta altas horas de la noche. Es en esa misma plaza donde un maromo y un chino se están liando a guantazo limpio.
Es increíble la de tortazos que estoy presenciando en un día.

El chino, pese a ser más pequeño se está defendiendo muy bien. Logra tirar al suelo a su adversario. Es entonces cuando la muchedumbre de gente que los estaban rodeando y pidiendo a gritos que lo dejen, entran a separarlos. No es necesario separar a ambos, sólo al chino. Aún con lo grandes que son los tipos que lo agarran, no terminan de disuadirle bien.
Me vuelvo a mirar a “la víctima”, sangra por todos lados. Tiene la cara echa un cromo. Unos pocos se dirigen a él para atenderlo.
Mientras, los tipos que están con el chino lo calman y lo acompañan a mi portal. ¡Tela! ¡Que el chino vive en mi portal! ¡El chino reparte-panes vive en mi portal!
Ya con el personaje más tranquilo, puedo diferenciar quién es. Es Miyagi, ¿el maestro de kárate de la película Karate Kid, sabéis? Y uno de los que le agarran es su alumno más destacado, Daniel-san.

Daniel-san le está hablando a su maestro, casi en susurros, intentando calmarle. Dice algo de ir a entrenar al gimnasio para quitarse algo de estrés. Miyagi, medio cabreado aún, asiente y se meten dentro de mi portal. Yo estoy algo confuso, no doy crédito de ello. Les sigo por el portal y echo un vistazo a mi buzón. Un par de cartas que no me paro a mirar. En vez de eso, cotilleo entre los nombres de los vecinos.

Efectivamente, hay uno que pone Miyagi Liamon, ¡OJO! Mi mente me juega malas pasadas, pero el apellido era Liamon. ¿Algo que ver con Limón? ¿Amarillo limón tal vez? Pfffff, no sé. Demasiadas coincidencias en un día.
Continúo por el pasillo hasta dar con una puerta que nunca había visto. Los ascensores deberían estar ahí, pero en vez de eso hay una puerta. ¿Las escaleras? Tampoco. Y a decir verdad no me haría gracia que sólo hubiera escaleras pues vivo en un octavo. Dado que es la única opción presente, atravieso con cuidado la puerta.

Hay una luz brillante que se abre sin temor desde la nueva habitación. No soy consciente todavía del cuarto que se abre frente a mí. Es enorme y está inundado de máquinas de gimnasio. Es increíble que Miyagi y Daniel-san no estuvieran mintiendo. ¡Espera un momento! ¡¡QUÉ LECHES!! ¡Es increíble que existan Miyagi y Daniel-san!
Al fondo, Daniel-san está entrenando con su maestro. Lanzándole puños y patadas mientras Miyagi los esquiva. Me acerco a ellos y ¿sabéis qué?

ME DESPIERTO.

Espero que hayáis disfrutado de mi sueño como yo lo hice. Os juro que esto fue lo que soñé.
La gran pregunta es :

¿Cómo sabía la señora que no era un dependiente de ropa? ¿Cómo sabía que hacía reportajes fotográficos? ¿Por qué una niña de cinco años hace una comunión? ¿Por qué una tienda de ropa? ¿Por qué un chino como Miyagi?

A veces, tras todo sueño hay una realidad. Al igual que las pesadillas reflejan estados de angustia o miedos de nuestra personalidad, los sueños no son distintos en este sentido.
La mujer sabía que hacía reportaje de comunión porque realmente trabajo en fotografía. De hecho, al día siguiente tenía mi primer reportaje fotográfico en un estudio fotográfico que estrenábamos como nuevo.
¿Una niña de cinco años? Porque la zona donde trabajo es Villaconejil. Ahí,el término preservativo es completamente desconocido. Tienen hijos a la velocidad que cambian de teléfono móvil. La mayoría de las fotos de carnet que hacemos son de niños para el colegio.
El señor Miyagi es el elemento más fácil de explicar: El reportaje que se nos presentaba era de comunión. Teníamos crucifico, libros, rosas…Pero nos faltaban cirios con motivo cristiano. ¿Dónde tenía que ir a comprar uno a la mañana siguiente de soñar esto? Exacto, a una tienda de chinos. A “un chino”, de ahí la colaboración en mi sueño de este hombre de fama mundial.
¿Cómo juega la cabeza, eh?

¿La tienda de ropa? Bueno, eso ya es otra historia.

Felices sueños.




Aquí los enlaces a otros sueños locos:

http://palabrasenunbanco.blogspot.com.es/2011/10/hoy-sone-con-dinosaurios.html

http://palabrasenunbanco.blogspot.com.es/2010/06/divagacion-mental-sueno.html

viernes, 27 de enero de 2012

Ser libres


Nunca me adoctrinaron, pero me enseñaron a buscar respuestas. No necesitamos que nadie nos diga qué debemos hacer.
Somos libres para seguir nuestro propio camino. Hay quienes están dispuestos a arrebatarnos esa libertad y quienes renuncian a ella gustosos. Pero es la capacidad de elegir, nuestra verdad, la que nos hace humanos.
No hay libro ni maestro que pueda ofrecernos las respuestas ni mostrarnos el camino.

Elegid vuestro sendero. No me sigáis a mí, ni a nadie mas.

- Ezio Auditore da Firenze -
Assassin´s Creed II